¿Cómo nace Nada es tan cierto?

Nada estan cierto nació de una frase escrita en un guión, y  devino en una tarjeta de utilería  en un set de televisión. La frase estaba pegada sobre una tarjeta de fondo negro, compuesta de letras recortadas de revista en el estilo collage o carta de rescate de películas antiguas. Sellada y plastificada. Un amigo me la dio y me dijo, así se debería llamar tu marca. Me explico que la tarjeta era la clave de un mensaje secreto, que le llegaba al protagonista, y que debía descifrar, como un acertijo.

Al principio no me convenció el nombre, y lo rechacé de plano con una sonrisa, aduciendo a que lo pensaría. Lo sentía un poco frío, largo y distante de lo que yo pensaba sería mi marca. Reconocía  el misterio la frase, y aunque me seducía, sabía que el nombre debía  nacer de mí. Así que  guardé la tarjeta en un cajón.

Pasaba el tiempo, y en mis estudios ya avanzados de diseño de vestuario, los acercamientos a la creación de marca propia crecían, pero no se concretaban en un nombre. Debía crear no solo el nombre sino también un logo, había que tomar una decisión y recurrí a aquella tarjeta. No tan convencida comencé escribiendo la frase en la hoja blanca de Illustator en la tipografía por defecto del programa.  No recuerdo cómo fue, pero ahí apareció el corazón roto, zurcido y parchado.

Me hizo total sentido, nada es tan cierto y todo pasa. Cambia, se da vuelta y recompone. Se transforma. Como la materia también la moda. Todo.

Un corazón roto, una pena, un trauma, una idea

 

 

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